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VIAJE AL ZOO DE MADRID

 

Nada más entrar vi unos flamencos en un estrecho lugar de cristal, daba pena por que te paras a pensar que tú no aguantarías allí y que los tendrían que dejar en libertad. Nos encontramos con un estanque, estaba marrón y los patos no parecían estar contentos con ese estanque. Siguiendo la trayectoria vimos a unas focas, no tenían casi sitio. Nos desviamos y vimos un tigre blanco; no hacía más que pasear y pasear siempre por el mismo sitio, porque carecía de éste. Seguimos caminando y vimos unas cabras que sólo tenían unas gradas de cemento para saltar, pero en ese momento se acerco una veterinaria y todas se arrinconaron para que no les llegara la vacuna. Al final la veterinaria le dio con un dardo tranquilizante y todos los demas se apartaron. Muy cerca estaban los elefantes revolcados en el barro. Los hipopótamos casi no se veían porque todos estaban recubiertos de barro. Los delfines fue lo que más me gustó, porque parecían contentos y estaban en su ambiente natural porque la piscina tenía varias toneladas de sal para que se pareciera al mar donde viven. También vimos en un edificio un cocodrilo, distintos tipos de serpientes y también un escorpión. Las hienas estaban encerradas en un lugar muy pequeño con un cercado eléctrico. También había osos que aunque tenían un poco de sitio para estar.

No me gusto, porque la mayoría de los animales no están en su habitat natural pero valió la pena verlo.

MARÍA VALENZUELA

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